Entradas amables y estancias más largas
Aceras ensanchadas, arbolado generoso y bancos invitan a quedarse, fomentando compras reposadas y encuentros espontáneos. Aparcabicis seguros y marquesinas sombreadas conectan con transporte público. El mercado se convierte en refugio climático del barrio, con fuentes, sombra y aire que huele a fruta recién cortada.